Nichiren Shoshu

Templo Myoshinji

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Servicio en Memoria de los Difuntos – Urabón

Desde los primeros días del budismo, la Ceremonia de Urabón ha sido un tiempo dedicado a que la gente ore por la paz y la felicidad de los difuntos. “Ura” (sánscrito: ullam) de Urabón significa “la agonía de ser colgado boca abajo”. Es una metáfora para el sufrimiento de la inanición y la sed que uno experimenta en el mundo de hambre. La miseria de la condición de vida de hambre se compara con ser colgado boca abajo. Cuando uno es colgado boca abajo, es imposible ayudarse. No se puede calmar la sed ni eliminar la intolerable frustración que se experimenta en esa posición. “Bon” (sánscrito: bana) significa una bandeja o un recipiente de comida para aliviar el dolor o el sufrimiento. En otras palabras, Urabón es la ceremonia para los que ya no pueden ayudarse a sí mismos, pero que pueden ser ayudados por un sacerdote, quien hace una ofrenda al Buda de parte de ellos para aliviar su sufrimiento.

Las fechas tradicionales para observar la Ceremonia de Urabón son el 15 de julio y el 15 de agosto. En Nichiren Shoshu, ofrecemos oraciones diarias por los difuntos durante la quinta oración de Gonguio. Es así que estamos llevando a cabo un servicio conmemorativo diario para los que han fallecido. Es muy significativo, sin embargo, que también observemos la Ceremonia de Urabón.

El origen de esta ceremonia se encuentra en el Sutra del Festival de los Difuntos. Este Sutra narra la experiencia de Maudgaliallana (japonés: Mokuren), uno de los discípulos principales de Shakiamuni. Entre los diez discípulos principales de Shakiamuni, él era conocido como el más destacado en los poderes ocultos. Según este relato, la madre de Maudgaliallana murió cuando él estaba muy joven, y él lamentó no haberle mostrado mayor devoción mientras estaba viva.

Maudgaliallana se preguntaba acerca del estado de su difunta madre. Usando los poderes ocultos que había ganado de su práctica austera del budismo, la buscó en el universo entero. Para su asombro, la encontró en el mundo de hambre. Éste fue el efecto de no haber dado una ofrenda al Buda mientras estaba viva. Por eso, estaba sufriendo en agonía total. Maudgaliallana intentó inmediatamente usar sus poderes ocultos para enviarle comida. Cada vez que lo hacía, la comida se convertía en llamas tan pronto como ella se la metía en la boca. Aun más preocupado, le envió agua para apagar las llamas. Pero el agua se convirtió inmediatamente en aceite, con el resultado de que las llamas sólo ardíann más furiosamente. Como resultado, su madre ahora estaba quemándose totalmente, sufriendo aun más que antes. Sólo podía pedir socorro.

Maudgaliallana entonces se dio cuenta de que, incluso con poderes ocultos, no podía hacer nada para ayudarle. Acudió al Buda Shakiamuni para orientación. Shakiamuni dijo afablemente:

Maudgaliallana, si siempre hace bien, podrá recibir beneficios de sus buenos actos. Pero si siembra la semilla del mal, cosechará grano malvado. Su madre quedó cegada por su interés egoísta en el pasado. No estaba consciente de qué tan magnífico es el beneficiar a otros.

Lastimosamente, ella todavía está dominada por su interés egoísta, y tendrá que continuar sufriendo. Éste es el concepto de la ley de la causalidad, de los malos efectos kármicos. Lo más importante para el bien de su madre es que usted primero logre la iluminación de acuerdo con la enseñanza correcta del Buda. Si lo hace, la naturaleza codiciosa de su madre también será transformada. En cualquier caso, sin embargo, el 15 de julio de este año, invite a sacerdotes desde las diez direcciones y ofrézcales sinceramente comida y bebida abundante. Al hacerlo, salvará a su madre del infierno de hambre incesante.

Maudgaliallana siguió fielmente la orientación de Shakiamuni. A través de sus ofrendas a los sacerdotes el 15 de julio, Maudgaliallana alivió los sufrimientos de su madre por un kalpa, un período de tiempo inconmensurablemente largo, y sin embargo limitado. Estaba contento con este logro y le preguntó a Shakiamuni cómo podía ayudar a otros para que beneficiaran no solamente a sus padres difuntos, sino que a siete generaciones en el pasado. Shakiamuni contestó que debían llevar a cabo esta ceremonia budista para los difuntos cada año. Éste es el origen de la Ceremonia de Urabón.

Cuando participamos en esta ceremonia, hay unos puntos importantes que se deben recordar. Maudgaliallana no pudo salvar a su madre a través de sus poderes ocultos porque se basaban en el Budismo Jinallana (literalmente, “recipiente menor”). Solamente pudo ayudarle al seguir la orientación del Buda de hacer ofrendas sinceras a los sacerdotes cuyas oraciones se basaran en el Sutra del Loto. Aún así, Maudgaliallana logró aliviar sus sufrimientos únicamente por un kalpa, no por la eternidad. Además, Shakiamuni le dijo a Maudgaliallana que primero él tenía que lograr la iluminación mediante las enseñanzas correctas, y entonces la iluminación de su madre quedaría garantizada. In el Gosho de Urabón, Nichiren Daishonin escribe:

Los difuntos padres de Maudgaliallana siguen viviendo a través de él. Cuando la vida de Maudgaliallana logre la budeidad, lo harán también las vidas de sus padres. (Shinpen, p. 1376)

Finalmente Maudgaliallana sí practicó la enseñanza suprema del Sutra del Loto, y como el Buda Tamalapattra o “Fragancia de Sandalia” (japonés: Tamaraba Sendanko), su iluminación suprema permitió que ambos padres suyos lograran la iluminación.

Actualmente, sin embargo, en el Último Día de la Ley, el Sutra del Loto que Maudgaliallana practicó para ayudar a su madre no sirve. Él practicó las enseñanzas del “Budismo de la Cosecha” de Shakiamuni, una enseñanza provisional que benefició solamente a los que tenían un vínculo del pasado con el Buda Shakiamuni. Si practicamos esas enseñanzas provisionales, no podemos ayudar ni a nosotros mismos ni a nuestros familiares difuntos. Incluso podría hacerle daño al difunto de la misma manera que la práctica oculta, a pesar de que lo hizo con buenas intenciones, causó más sufrimiento para su madre.

En contraste, el Sutra del Loto del Último Día de la Ley es el Gojonzon, inscrito por Nichiren Daishonin, el Buda Verdadero. Solamente el Gojonzon de Nam-Miojo-Rengue-Kio permite que todos los seres humanos en el Último Día de la Ley logren la iluminación. Cualquiera que entone Nam-Miojo-Rengue-Kio al Gojonzon y fusione su vida con él mediante la práctica correcta puede lograr la budeidad. Uno de los beneficios de la iluminación es que se puede compartirla con otros, incluidos nuestros familiares difuntos, con quienes compartimos un vínculo kármico.

El factor más importante para nuestra práctica es lograr la iluminación a través de nuestra práctica al Gojonzon, para despejar las ilusiones que nos afligen en el Último Día de la Ley. Al mismo tiempo, dado que ninguna parte del universo está separada del resto, el budismo enseña que tenemos que ayudarle al mundo insensible a lograr la iluminación también. Por último, enviamos los beneficios de la iluminación a los difuntos para aliviar su sufrimiento en el presente y asegurar que renazcan con una condición de vida más alta. Éste es el significado de la Ceremonia de Urabón.

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